sábado, 5 de marzo de 2011

LA EDUCACIÓN EN MI PAÍS


Toda educación lleva consigo, consciente o inconscientemente, la transferencia de un determinado código de valores. Educar para desarrollar los derechos humanos supone educar desde y para unos delimitados  valores, tales como la justicia, la cooperación, la solidaridad, el compromiso, la autonomía personal y colectiva, el respeto, etc.  Al tiempo que se busca erradicar antivalores como son la discriminación, la intolerancia, el etnocentrismo, la violencia, la indiferencia, el conformismo, etc.
Y es que la educación en los derechos humanos es como una especie de proceso educativo continuo y permanente, establecido en el amplio concepto de los derechos humanos como tal, enlazados al desarrollo de la paz y la democracia   y en la expectativa  al adecuado desarrollo del conflicto, que procura  desencadenar  una noción de cultura de los derechos que tiene como finalidad la defensa y exaltación de la  dignidad humana.


Nuestro país tiene un gran reto por delante: invertir, tanto en términos de cobertura como de calidad, en educación básica, secundaria y superior. Y tratando de cumplir con eso el gobierno nacional colombiano ha incrementado  levemente el presupuesto, en los últimos diez años, desde el 2.7% hasta el 5.1% actual. A pesar de ser un aumento "significativo" la cifra sigue siendo muy baja, si se compara con el presupuesto que destina la nación a gastos de defensa, en la mal llamada "Seguridad democrática", que todo lo que hace es inundar al país de armas para la guerra, en vez de invertir en la paz a través de la formación educativa y en valores de ya tan maltratada, nueva generación. El presupuesto no es suficiente, se debe apuntar a mejorar tanto la calidad como la cobertura de la educación, solo así se cumpliría con el derecho de todo colombiano a la educación que últimamente es respetado en el papel mas no en la práctica siendo esta el único camino a una nación libre y poderosa, progresivamente hablando.

Es fundamental que los gobernantes  en nuestro país  decidan incrementar los recursos y presupuesto destinados para la educación de nuestros jóvenes, siempre con el objetivo de  lograr una educación de  calidad pues solo de esta manera se lograría cumplir con el derecho fundamental que tienen todos los colombianos de educarse gratuitamente. Pero esta mayor inversión si debe ir acompañada de un estricto control y vigilancia de manera que los recursos lleguen directamente a los establecimientos educativos para el aprovechamiento de sus estudiantes. De no ser así, se seguiría corriendo  el riesgo de que los recursos  sirvan para financiar la guerra  o a una cuenta personal como ya paso con  el caso de los programas de Agro Ingreso Seguro del Ministerio de Agricultura. De ahí que se requieren  funcionarios con responsabilidad, ética y gran compromiso moral y social para sacar adelante las futuras generaciones nuestro país  y capaces de  liderar y gestionar proyectos regionales.



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