Que la soledad te empuje a soluciones inteligentes
Con el paso del tiempo aprendemos que el estar rodeado de muchas personas no garantiza estar acompañado, aprendemos que a veces no es tanto la cantidad de personas que están cerca de uno sino más bien los sentimientos que estas tengan respecto a uno, pues de nada sirve estar junto a 200000 personas si finalmente con ninguna tenemos ni siquiera una pisca de confianza como para confiarle algo de ahí que rodeados de gente estamos desde que nacemos y si fuese por la cantidad no sería problemas pues la solución estaría tan solo en ir a un estadio mientras se juega una final o haya un concierto.
El problema radica en la calidad de compañía que podamos conquistar pues a veces nos resignamos a que las personas que nos hacen el favor de estar junto a nosotros dediquen el tiempo a lastimarnos y sin embargo les damos las gracias por seguir haciendo lo que su maldad les aconseje. Y a pesar de eso dicen querer y amar a la persona que flagelan, irónico ¿cierto?
Todo eso sin darnos cuenta que desgastamos nuestra vida intentando no perder a alguien que nunca hemos tenido junto a nosotros, pero que sin embargo si ha logrado destruir y quebrantar nuestro espíritu, porque aunque parezca raro esto a la larga atenta directamente el gran potencial de valores que a lo largo de la vida hemos venido adquiriendo y que los vemos reflejado en nuestra personalidad e incluso podríamos afirmar que en nuestra dignidad como persona. Por tanto y sin darnos cuenta a largo plazo tendremos como resultado individuos inseguros, incapaces de responder por sus actos, desconfiados y sumidos en una grave depresión pues para ellos muchas de las cosas que antes tenían sentido simplemente dejaron de tenerlo y lo peor es que nosotros mismos hemos sido artífices de esta precaria situación al recurrir a una solución rápida peligrosa pero que aseguraba espantar nuestra soledad, nosotros mismos creamos nuestra destrucción, irónico pero cierto.
Sin embargo debemos saber que esta solución se habría podido evitar simplemente tomando decisiones basadas en la inteligencia que todo individuo por ser un ser racional tiene. Es por eso la importancia de tomar decisiones adecuadas en el momento adecuado, pues no es solamente hacerle el quite a la soledad evidenciada en el silencio y refugiarnos en el espejismo de dar una rápida solución al rodearnos de gente que sencillamente esta de cuerpo presente pero realmente no nos aporta nada, sin no más bien aprender a conquistar la compañía de personas valiosas y sinceras que estén a nuestro lado porque les nace hacerlo mas no por conveniencia, costumbre o por obligación.
Solo de esta manera no atentaremos contra nosotros mismos recurriendo a soluciones rápidas pues la desventaja de rodearse de gente es que finalmente aprendemos que seguimos sintiéndonos solos, lo cual frustra la esperanza de ser felices por tanto acumulamos veneno inconscientemente a veces contra nosotros mismos por la incapacidad de no poder tomar decisiones adecuadas y otras en contra del mundo por ser quien nos pone en riesgo de sufrir sin previo aviso. Sin tomar conciencia de que nosotros mismos somos los que decidimos asumir ese riesgo tan solo como medio a un rápido escape a un problema para seguir haciendo lo mismo.
Pero si después de buscar, buscar y buscar personas valiosas aprendemos que simplemente las personas valiosas son pocas entonces debemos entender por fin que no hay mejor compañía que la soledad, después de todo es la única que no traiciona y que siempre esta hay sin importar lo que hagamos para justificar su abolición dispuesta a acogernos de brazos abiertos.


Muy bueno el artículo. Lo importante es saber escoger las buenas amistades.
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